viernes, 22 de agosto de 2014

SALTUV (Valencia) - 9.


El paso a nivel de la Avenida del Puerto.


En el tronco común de las líneas 1 a 4 (primero de tranvías y luego de trolebuses) a lo largo del Camino (o Avenida) del Puerto, entre los dos términos del centro de Valencia y los dos términos marítimos, había un punto crítico: el paso a nivel con el ferrocarril que desde Valencia se dirige hacia el Norte, a Castellón y Barcelona.

El cruce del tranvía con el ferrocarril no presentaba mayores dificultades. El ferrocarril no estaba todavía electrificado, por lo que no había problemas con la línea aérea. El cruce de las vías, de la vía métrica del tranvía con la vía de RENFE, estaba perfectamente resuelto con unos cruces de acero moldeado al manganeso. Evidentemente, en el cruce tenía preferencia el ferrocarril, y en ambos sentidos de la Avenida del Puerto existían semibarreras, plantadas en el borde de las aceras. Esas semibarreras, al descender desbordaban sobre las vías del tranvía, situadas en el centro de la calzada. Entre la vía del tren y la semibarrera había un amplio paso de peatones, y los semáforos que gobernaban el paso de peatones eran los mismos que señalizaban el paso a nivel. Todos estos detalles se pueden observar en las siguientes fotos.

Las dos primeras fotos muestran el cruce de los tranvías sobre el paso a nivel. En la primera, el tranvía nº 434 se dirige a los poblados marítimos: en la segunda, el nº 442 circula en dirección al centro de Valencia. Todas las fotos de esta Entrada, excepto la última, son de 8 de Junio de 1970.

Nº 434,  Línea 2.


Nº 442.


Y este es el mismo punto, pero el que pasa es un Ferrobús en la línea de Castellón.



Las dos siguientes fotos muestran a tranvías y automóviles detenidos por los semáforos, con las barreras bajadas. Pero lo que me interesa señalar es la línea aérea (del tranvía y del trolebús). En cada foto, los dos primeros hilos contados desde el centro de la calzada, desde los postes centrales, corresponden al tranvía. En los tranvías de Valencia se utilizaba un cable viejo, retirado de servicio, como “feeder” auxiliar, y por eso había dos cables.

A continuación se sitúan el par de cables de alimentación del trolebús, siendo el positivo el más próximo a los cables del tranvía; esta disposición era habitual en explotaciones mixtas de tranvía y autobús. Para asegurar la separación entre los dos cables del trolebús, se sitúa una tirantilla intermedia que ayuda a mantener los cuatro cables sensiblemente en un plano, en tanto se eliminan los cables de la línea aérea del tranvía. Advierto que los cables de la línea aérea del trolebús iban colocados junto a los del tranvía solamente en el cruce del paso a nivel, como ahora veremos.

Nº 463, Línea 2.


Pero hay otro detalle que me interesa señalar. A lo largo de la Avenida del Puerto la línea aérea del trolebús se ha tendido sobre el carril próximo a la acera, y el trolebús puede esquivar a coches que estorben. Pero al llegar al paso a nivel la línea aérea del trolebús interceptaría el movimiento de las barreras, por lo que fue preciso desplazar esa línea aérea del trolebús para situarla junto a la línea aérea del tranvía.

En la foto siguiente, ampliándola, se observa cómo la línea aérea del trolebús se desplazaba del lateral al centro de la calzada, maniobra ciertamente peligrosa; es verdad que si el trolebús circulara por el centro de la calzada podría permitir a los troles desplazarse de uno a otro lado, pero siempre con la debida prudencia en la conducción, por el bandazo que daban los troles.

Nº 463, Línea 2.

Por desgracia, lo que podía ocurrir ocurrió en alguna ocasión: los troles del trolebús se salieron de su línea aérea en el cruce del paso a nivel. Y en una de esas ocasiones (no sé si era la primera), yo estaba allí con mi cámara. En la tarde del 20 de Junio de 1970 regresaba en trolebús de una visita al término de Las Arenas cuando al llegar al paso a nivel contemplamos cómo a un trolebús que circulaba en sentido contrario se le había salido un trole, el derecho, dejándolo peligrosamente varado dentro de la zona ferroviaria. Nuestro conductor saltó del vehículo, y fue a ayudar a empujar el trolebús varado.

Lo confieso. No era cuestión de sadismo. Yo nunca he sido un forzudo. Mi ayuda empujando hubiera sido inútil. Pero yo tenía una cámara fotográfica, algo raro en aquellos tiempos. Y mi foto del arrollamiento por el tren podía pasar a la Historia. Me situé en la parte delantera del trolebús en que viajaba, enfoqué y disparé una primera foto, la de “el antes de”, para que se pudiera analizar la causa de la detención del trolebús. Y mantuve la cámara enfocada. Afortunadamente, pudieron sacar el trolebús antes de que pasara el tren. El conductor de mi trolebús, el que me observa a la vez que empuja, regresó lanzándome una mirada de pocos amigos. No me dijo nada; quizás le di pena al verme tan alfeñique. Y se acabó la historia. Afortunadamente, al día siguiente no habría en los periódicos una foto del accidente con mi nombre como autor.

Nº 28,  20/6/1970

Analicemos la situación. Primero, ese trolebús nº 28 era el “trolebús inaugural”, esa misma mañana, de las líneas 1 a 4 tras acabar con los tranvías; el que llevó a pasear a las autoridades cuando éstas abandonaron el tranvía nº 424. ¿Algún trasgo tranviario esperaba que yo fuera testigo del accidente del trolebús que los mandó al encierro?

Segundo; si nos fijamos en el trole izquierdo, el que no se separó de la línea aérea, vemos que el cable está forzado, la cabeza del trole está tirando de la línea aérea, porque el trolebús no ha circulado por donde debía; tenía que haber circulado más pegado a su izquierda. Único culpable, el conductor del trolebús. Además, aunque el vehículo esté perfectamente aislado (la duda ante todo) es una imprudencia dejar el trole tocando precisamente el hilo positivo.

Tercero; salta a la vista que el trole que se salió fue el derecho. Y alguien se entretuvo en recogerlo y situarlo bajo su gancho, como se aprecia en la foto. Mal hecho: en esa posición el trole recogido podría estar invadiendo el gálibo ferroviario, exigiendo un esfuerzo extra a los que empujaban. ¿Quién hizo mal en recoger el trole?; lo ignoro, pero muy posiblemente el cobrador del trolebús.

Cuarto; el trolebús está lleno de viajeros. ¿Por qué no se ha desalojado? Prefiero no seguir imaginando culpas. 

Todavía sigo sin explicarme cómo aquellos hombres pudieron mover el trolebús, empujándolo; mi homenaje a su esfuerzo.

Siguiente capítulo: Vehículos auxiliares.


Saludos.
José Antonio.

6 comentarios:

  1. Aurelio Herráiz Gil23 de agosto de 2014, 19:12

    Señor Tartajo: vaya aqui mi más sentida enhorabuena por su vitácora. Es doblemente emocionante seguirla. Primero por la calidad de la información que contiene y segundo porque es un completísimo trabajo personal, y no de ahora sino desde unos años gloriosos en los que yo creía imposible que algún español se ocupase en estas cosas. Muchas gracias por su trabajo. Muchas gracias por haber atendido en aquellos años a estos temas para que nosotros hoy las podamos conocer. Ni ingleses ni franceses ni alemanes. Los españoles como usted los igualan y superan. Gracias una vez más por su impagable trabajo y siga adelante, por favor.

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    1. Estimado Aurelio.
      Mi satisfacción por sus palabras no es sólo por su felicitación, que agradezco, sino sobre todo, porque ha sabido captar el trasfondo de las Entradas de este blog: En mi juventud yo compraba en una librería de la Puerta del Sol los libros en que aficionados ingleses publicaban los relatos y fotos de sus visitas a España, sobre ferrocarriles y tranvías. Y la verdad es que les envidiaba.
      Hoy en día cualquier persona lleva en el bolsillo un teléfono móvil con cámara fotográfica, pero en aquellos tiempos pocas familias podían permitirse el lujo de tener una cámara; al menos, la mía no podía. Cuando empecé a trabajar convencí a mi padre para que comprara una Voigtländer, y tuve la suerte de que mi trabajo me hiciera viajar por España. Ya no tenía que envidiar a franceses, ingleses y alemanes. Las principales ciudades españolas pasaron por el objetivo de mi cámara.
      Quedaba otro problema. Hoy, una foto digital no cuesta dinero. Entonces, había que comprar los carretes de blanco y negro, revelarlos y sacar las copias; y algún día saltar al color, mucho más caro. Entonces había que estudiar las luces, el encuadre, y saber esperar al momento exacto en que había que pulsar el disparador, para no desperdiciar fotos. Hoy se disparan ráfagas de fotos. Así, cualquiera.
      Saludos.
      José Antonio Tartajo.

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    2. Se nota cuidado y detalle en la técnica fotográfica. Enhorabuena por el como, el cuando y sobretodo el que de tus fotografías.

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    3. Muchas gracias por el comentario, Paco.
      Como señalaba en mi comentario anterior, en aquel tiempo había que ser cuidadoso con cada foto que tirabas, que la fotografía era cara. Bien que me hubiera gustado tirar muchas más fotos, que ahora podría presentar entradas mucho más completas, como completas son las entradas con que nos obsequias en tu blog.
      Saludos.
      José Antonio.

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  2. Uf, que recuerdos. Yo podría estar en ese trolebus. Vivia a unos 150 metros del paso a nivel. Magnificas fotos. Felicidades.

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    1. Como bien se aprecia, yo estaba en el trolebús de enfrente. Muchas gracias por el comentario.
      Saludos. José Antonio.

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